lunes, 26 de enero de 2015



'Arrunche' sin sexo, un negocio muy rentable en EE. UU.

Profesionales del abrazo en ese país ofrecen sesiones de hasta 425 dólares la noche en 16 estados.


Los usuarios de estas redes y servicios buscan recibir cariño sin compromiso. El eslogan de Cuddler, por ejemplo, es: '¿Alguna vez has querido que solo te abracen?'
Foto: Shutterstock
Los usuarios de estas redes y servicios buscan recibir cariño sin compromiso. El eslogan de Cuddler, por ejemplo, es: '¿Alguna vez has querido que solo te abracen?'


Kimberly Kilbride es una profesional del abrazo. Por 80 dólares la hora y hasta 400 por la noche entera, esta mujer de 33 años y madre de tres hijos se pone una piyama de franela, guarda las fotos de su familia y recibe a clientes en su habitación de Highland, una población a hora y media en auto de Nueva York. Una vez está detrás de su cliente en la cama, Kilbride asegura que todo se mantiene estrictamente en el ámbito platónico.
El negocio de abrazar y arrunchar por una tarifa establecida está despegando en Estados Unidos, aunque los participantes permanecen acostados con la ropa puesta. Miles de personas alrededor del país están reservando citas con profesionales del abrazo en al menos 16 estados. Los que ofrecen este servicio dan palmaditas cariñosas, hacen cosquillas y reparten abrazos de oso a clientes por un precio fijo. Los usuarios, que dicen que contrataron sus primeros servicios por mera curiosidad, señalan que se están volviendo aficionados a los beneficios terapéuticos. (Lea la publicación original en este enlace)
“Me he convertido”, dice Melissa Duclos-Yourdon, una escritora y editora independiente de 35 años, en el estado de Washington. La primera vez que contrató a un profesional del abrazo fue después de escuchar hablar del tema a los miembros de su club de lectura, y pensó que le daría buen material para un ensayo. Una vez abrazada, “me sentí transformada”, dice.
Aunque el negocio de los abrazos por contrato ha existido por años, el interés se ha acelerado con nuevas aplicaciones en línea y servicios para conocer gente. Ya hay planes para realizar incluso una convención de profesionales del abrazo.
Cuddlr, una aplicación gratuita, fue lanzada en septiembre y ya tiene alrededor de 240.000 descargas, según Charlie Williams, su fundador y desarrollador. La aplicación basada en ubicación geográfica permite a los usuarios encontrar personas cercanas para que los abracen.
Entre 7.000 y 10.000 personas están usando el servicio a diario, señala. El eslogan de la empresa: ‘¿Alguna vez has querido que solo te abracen?’
El sitio web Cuddle Comfort ofrece un servicio que enlaza a personas donde los miembros pueden subir fotos, perfiles y encontrar a otros que estén interesados en acostarse abrazados sin sexo. El sitio gratuito tiene ahora alrededor de 18.000 miembros, dice su fundador, Mark Sanger. Entre las discusiones recientes en el portal están los mejores géneros de películas para abrazarse.
Sin embargo, la idea no es bienvenida por todos. Cuando Jacqueline Samuel, de 31 años, abrió su negocio en Rochester (EE. UU.), los vecinos creyeron que atraería a extraños indeseados. Y hace dos años, Samuel tuvo que mudar el negocio a una zona comercial, donde cobra 50 dólares por 45 minutos de abrazo o 425 por toda la noche.
Otro negocio, The Snuggle House, en Madison (Wisconsin), cerró en el 2013 en medio de quejas de los residentes que alegaban que el lugar se convertiría en una fachada para expresiones amorosas más abiertas, según Joel DeSpain, vocero del Departamento de Policía.
Sin embargo, oficiales de policía contactados en media docena de ciudades donde operan negocios de abrazos profesionales dicen que no han recibido quejas y que las operaciones parecen ceñirse a la ley.
Sin certificación
A diferencia de los terapeutas de masajes, que usualmente pasan por una capacitación específica y reciben licencias, los profesionales del abrazo no tienen certificación. La supervisión de los negocios recae en las regulaciones y ordenanzas municipales.
La imprecisa naturaleza del servicio –en parte terapia de masajes, en parte psicología clínica– puede decepcionar a clientes y conducir a pedidos extraños, dicen trabajadores.
Una profesional del abrazo dice que rechazó el pedido de un cliente de ponerse ropa ceñida al cuerpo. Otro cliente quería acostarse solo vistiendo traje y corbata.
“Tuve una cliente que quería que le hiciera cosquillas toda la sesión”, dice Travis Sigley, un profesional del negocio de 27 años, en San Francisco.
Kelly Peterson, una exprofesora de secundaria de 49 años, abrió Cuddle Connection en California, en febrero. Allí, dice que las sesiones en su empresa se realizan en sillas reclinables o cojines grandes, ya que hacerlo en camas les daría a los clientes una idea equivocada. Peterson cuenta que algunas mujeres han enviado a esposos y novios para que aprendan a abrazar correctamente.
Una convención en la materia se está programando para el Día de San Valentín en Portland, Oregon, e incluirá conferencias sobre comunicación y contacto físico, peleas de almohadas y masajes.
Los límites a la hora de tocar al cliente
La industria empezó en EE. UU. hace por lo menos 5 años, según los emprendedores del negocio, que llaman a Travis Sigley un pionero en este campo. El exestudiante de psicología y alguna vez bailarín exótico dice que lanzó su negocio, Cuddle Therapy, porque estaba frustrado por las restricciones de tocar a los pacientes durante las terapias sicológicas.
Ahora, algunas empresas piden a los clientes que firmen un contrato en el que se establece qué tipo de caricias están permitidas. Otros se apoyan en un diagrama del cuerpo que estipula en rojo qué partes están fuera de los límites.
En un negocio en Oregon, llamado Cuddle Up To Me, se permite tocar las piernas, pero no por encima del muslo. La empresa usa cámaras de seguridad para monitorear las sesiones.
Beneficios
Estudios han demostrado que existen beneficios físicos y emocionales tangibles del roce de cuerpos. Puede elevar los niveles de oxitocina, una hormona de la vinculación emocional producida por el hipotálamo que promueve sentimientos cálidos. Además, las caricias físicas pueden reducir el ritmo cardiaco y aliviar el estrés, según una investigación académica.
STEPHANIE ARMOUR
The Wall Street Journal